miércoles, 26 de noviembre de 2014

DESDE SANTURCE A BILBAO

Noviembre de 1993. Un pequeño chico de 15 años realiza su tercera Herri Krossa de Bilbao (10 kms), y se plantea si puede llegar a hacer a la semana siguiente la Santurce a Bilbao (15 kms), más feliz que una perdiz, llega el lunes y se lo plantea a su profesor de Educación Física, "claro, ¿por qué no?, si la haces voy contigo", y dicho y hecho.
Falsificamos la fecha de nacimiento (no se puede competir en la Santurce a Bilbao siendo menor de 16 años), y adelante. Fue un día nublado, lluvioso, como probablemente será el próximo domingo, y aquel profesor le acompaño de principio a fin, haciendo realidad el sueño de aquel niño, enseñándole trucos, donde comer, donde beber, ir tomando la zona corta de la curva para ir rebajando metros (Dios como me acorde de eso en Elba). Aquel profesor se llama Pedro Sola, y con los años se ha convertido en algo más que un profesor, en un amigo, en alguién que me ha enseñado a disfrutar del deporte y también de la vida, para que negarlo.Durante muchos años compartimos kilómetros y andanzas, muchas andanzas, tanto en bici como en carreras populares, y aunque ahora apenas hagamos deporte juntos, seguimos manteniendo el contacto y la amistad.
Después de aquella Santurce a Bilbao han habido otras, con 0ºC, con calor, con frio, con viento, pero siempre tendré un recuerdo especial de aquella primera vez. Se puede decir, que en cierta medida, aquello fue uno de mis primeros contactos con la larga distancia. Algo que no tiene nada que ver con lo que hago ahora. Antes hacías 1h de carrera y con eso ya podías hacer la Santurce, ahora haces 1 hora de carrera y el día ha sido corto de kilómetros. El niño ya es un hombre, el niño que no sabía si correría 15 kms, ya tiene 2 Ironman en su haber.
Esta edición de la Santurce también va a ser especial, por varios motivos, porque llego muy bien (a pesar de los mocos), porque hace mucho que no la corro, pero sobre todo, porque van a venir muchos de esa nueva familia cántabra que he creado en 2014, y que cada día me enseñan una cosa nueva.
Por esto, cuando el próximo domingo a las 10:59 h me encuentre en la recta del polideportivo de Santurce, sé que será especial, sé que tendré los mismos nervios de siempre, siempre que sé que puedo hacerlo bien, pero sé que lo voy a disfrutar casi tanto como aquel niño que con 15 años tenía el miedo de saber si iba a poder acabar o no.
En ese momento, sonará la bocina y daré el primer paso. El primer paso hacia Bilbao, el siguiente paso de ese niño que tenía miedo

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